Los ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA) del aceite de pescado o de algas están entre los suplementos más estudiados para el hígado graso. Pueden reducir la grasa hepática, pero según los datos actuales no curan la esteatohepatitis. Aquí un resumen honesto.
Qué muestran los estudios
Un metaanálisis en el Journal of Hepatology (Parker y cols., 2012) reunió 9 estudios con 355 participantes: los omega-3 redujeron claramente la grasa hepática frente a los grupos de control. En las transaminasas el efecto fue menor: en los ensayos aleatorizados por sí solos no fue significativo para ALT ni AST. Revisiones posteriores llegan a una imagen parecida: los omega-3 sirven contra la grasa hepática, pero en inflamación y cicatrización (fibrosis) los resultados son mixtos.
Cómo actúan
- Menos triglicéridos: el EPA y el DHA frenan la formación de grasa en el hígado y bajan los lípidos en sangre.
- Antiinflamatorios: de los omega-3 se forman mediadores que ayudan a resolver la inflamación.
- Corregir un déficit: las personas con hígado graso suelen tener menos omega-3 de cadena larga en el hígado.
Dosis
La dosis óptima no está clara. Muchos estudios usaron alrededor de 1–4 g de EPA + DHA al día. Lo que cuenta es la cantidad de EPA y DHA, no la de «aceite de pescado» del envase: 1.000 mg de aceite suelen aportar solo 300 mg de EPA/DHA. Dosis altas, solo tras consultar al médico.
¿Pescado en lugar de cápsulas?
Dos raciones de pescado azul por semana (salmón, arenque, caballa, sardinas) encajan con la dieta mediterránea que recomiendan las guías europeas para el hígado graso. Para cantidades terapéuticas, el pescado solo no suele bastar; ahí ayudan los suplementos.
Qué mirar al comprar
- EPA/DHA por dosis diaria indicados (no solo «aceite de pescado»).
- Pureza: sellos de laboratorios independientes (p. ej., IFOS, USP) sobre metales pesados y oxidación.
- Forma: la forma de triglicérido (rTG) se absorbe algo mejor que los ésteres etílicos; tomar con una comida con grasa.
- El aceite de algas es la alternativa vegana y aporta sobre todo DHA.
Seguridad
Los omega-3 se toleran bien; pueden causar eructos y molestias digestivas. En dosis altas pueden influir en la coagulación: con anticoagulantes y antes de una operación, consulta al médico. En algunos estudios, las dosis altas se asociaron a un riesgo algo mayor de fibrilación auricular.
Lo básico en la guía sobre el hígado graso; otros nutrientes: colina y cardo mariano.
Cuándo acudir al médico
Consulta siempre ante transaminasas elevadas, dolor en la parte alta del abdomen o color amarillento: los omega-3 no sustituyen un diagnóstico.
Preguntas frecuentes
¿Pueden los omega-3 curar el hígado graso? Pueden reducir la grasa hepática, pero no está demostrado que curen la inflamación o la cicatrización. La base sigue siendo perder peso y moverse.
¿Cuánto omega-3 para el hígado graso? En los estudios, normalmente 1–4 g de EPA + DHA al día; la mejor dosis no está clara.
¿Aceite de pescado o de algas? Ambos aportan omega-3; el de algas es vegano y contiene sobre todo DHA.
Productos de omega-3 analizados y con alto contenido de EPA/DHA los encuentras en nuestras recomendaciones más abajo.